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SEÑOR
DE LA MISERICORDIA
ESCULTURA
DEL
SEÑOR DE LA MISERICORDIA
Prólogo
Quizá nos preguntemos, ¿habrá en el mundo pueblos
sin Historia, sin religión y sin tradiciones sociales? Aprender
es como ir poniendo alas al espíritu y robustecerlas hasta alcanzar
la fortaleza necesaria para el vuelo; el saber podrá ser más
fino, ser más delicado de espíritu, más sensible
al dolor, pero también lo hará más capaz para vivir
de los placeres suaves y de los goces intensos. Es muy grato pasar por
hombre culto, es admirable tener una contestación para cada pregunta;
la cultura vigoriza la personalidad y nos da una segunda naturaleza menos
áspera, más amable y más humana.
La
lectura de un libro, nos dará el conocimiento de un hombre, de
una época, de todo lo que fue desde las más remotas edades.
Pero el momento actual se tiene que vivir, verlo y estudiarlo en la vida
inquietante y palpitante que nos rodea, y lo mas importante es el momento
actual, si no vivirás fuera de un mundo cultural.
Quiero
agradecer al Profr. Lucio González Robles, el haberme conferido
el gran honor y la distinción de escribir el prólogo para
su libro «HISTORIA COMENTADA SOBRE LA FIESTA DEL SEÑOR DE
LA MISERICORDIA»
En
el presente libro, se expone de una manera breve antecedentes históricos,
tradiciones y costumbres del pueblo de Compostela; aquí se destacan
algunos aspectos históricos desde la época colonial hasta
la actualidad, así como las principales costumbres y tradiciones
como son la fiesta del «Señor de la Misericordia» que
se celebra el primer viernes de Diciembre de cada año.
Esta obra tiene como finalidad, dar a conocer desde todos los posibles
puntos de vista, lo que es y lo que significan la fiestas del SEÑOR
para el pueblo de Compostela; también se hace una descripción
escultórica e histórica de como llegó la imagen del
cristo crucificado a esta ciudad y porque de su veneración con
tan grande fervor religioso.
Además del significado religioso de la fiesta, esta tiene un carácter
lúdico, es decir: que en esta fiesta se fomentan las relaciones
de convivencia social al realizarse eventos de alegría y sano esparcimiento
para los habitantes de esta antigua ciudad, así también,
para los peregrinos que nos visitan de otros lugares muy lejanos y pueblos
circunvecinos, que asisten a refrendar su fe y su lealtad religiosa ante
el «Señor de la Misericordia».
En esta obra se describe de una manera sencilla, cuales eran las principales
actividades económicas en la Época Colonial del pueblo compostelense;
estas giraban en tomo a la minería, agricultura y ganadería.
Me llamó mucho la atención lo referente a las costumbres
y tradiciones de los habitantes que han seguido manteniendo dentro del
transcurso social; como son los «festejos de fin de cosecha»,
«la celebración de la misa del buen temporal», y otras
de mucha importancia, legado de nuestros antepasados.
Este libro puede ser un buen propósito, para que al difundirla
incremente la influencia de visitantes a los festejos del SEÑOR;
además el contenido esta escrito de una manera sencilla y con un
lenguaje muy ameno, a fin de que el lector viva y sienta el significado
de una tradición religiosa, que a dado vida a nuestro pueblo al
realizar cada año la renovación de fe en sus moradores.
Felicito al autor por haberse preocupado en hacer esta investigación
tan completa y sobre todo por compartirla con quien tenga a bien leer
esta «Historia Comentada de la Fiesta del Señor de la Misericordia».
Le
agradezco también, el haberme dado la oportunidad de hacer estos
comentarios, que con mucho gusto comparto con el estimado lector, esperando
con ello haber contribuido un poco a destacar la importancia de esta obra,
que sin duda alguna las generaciones futuras le habrán de reconocer
al autor. Y serán ellas quienes se preocupen por continuar con
las tradiciones de nuestro pueblo y sobre todo rescatar aquellas que por
alguna causa han ido desapareciendo. Pues la misión del ser humano,
es sembrar ideas o inquietudes para la formación de los nuevos
descendientes de la sociedad y se realice tranquilamente la herencia cultural.
Cada familia debe poseer un ejemplar, para que la investigación
realizada no quede olvidada y se siga conservando el recuerdo en cada
uno de quienes lean los cinco capítulos que integran la obra, y
así se darán cuenta de lo valioso e interesante que es el
trabajo.
El hecho de difundir esta obra, no tiene como fin el influir en la fe
de las personas, porque corresponde a ellas cultivarla y engrandecerlas
según su creencia.
Lic. en Economía, Cecilio Rentería Rodríguez
Tesis: Monografía del Municipio de Compostela.
Título Profesional No. 1154768.
Noviembre 4 de 1986.
Epílogo
La ciudad de Compostela, Nayarit; se encuentra en el kilómetro
36 por la carretera Tepic, Puerto Vallarta. A 860 metros, sobre el nivel
del mar, en el meridiano 21° 14' de latitud norte y en el paralelo
104° 54'latitud oeste. Está ubicada en el centro del «Valle
del Coatlán»; Protegido por un cordón montañoso
que le sirve de contrafuerte; «La Sierra del Espiritusanto»
y El cerro de «Buenavista o de la Estrella». Su clima es cálido
húmedo, con fuertes lluvias en verano.
Antiguo nombre de fundación: «Santiago de Compostela de Indias».
Compostela, fue la capital del «Reino de la Nueva Galicia»;
Cristóbal de Oñate la funda el 25 de julio de 1540; con
audiencia y obispado, con «Cédula Real y Pontificia»
del Papa Paulo III de Roma, y el Rey Carlos V de España. Concediéndole:
«escudo de armas, territorio, bandera, moneda, súbditos,
gobernantes, obispado, oidores y catedral»; la construcción
se inicia en forma en un lugar poblado por indios Tecoxines, chupadores
de sangre y cazadores de cabezas. La palabra Compostela significa: «Campo
de la Estrella».
De este lugar, en 1540 partió la expedición de conquista
para Cíbola, territorio de E.U. (Arizona y Nuevo México)
organizada por el capitán Francisco Vázquez Coronado, junto
con un grupo de soldados y franciscanos a cargo de Fray Pedro de Niza.
Aquí está el cristo mas grande de la tierra: con una altura
corporal de 172 cm. igual a la de un ser humano; obra de Alonso Berruguete,
pintor y escultor de la corte de Carlos V; hecho en aquellos tiempos de
conquista. «EL SEÑOR DE LA MISERICORDIA» es una bella
imagen milagrosa venerada desde su llegada a estas tierras indianas, de
generación en generación; hasta en los tiempos actuales
se conserva la tradición de celebrar su fiesta el primer viernes
de diciembre.
Al fundarse la audiencia y el obispado fue traído en 1548, por
órdenes expresas del capitán español «Nuño
Beltrán de Guzmán», conquistador del «Reino
de la Nueva Galicia», transportado dentro de una caja de madera,
con bastantes cuidados de Sevilla España, llegó en una «Nao
de China», al puerto de Chacala. Se encuentra en su templo de tezontle
y cantera: estilo «Gótico Isabelino», antigua catedral
del obispado Neogallego, consagrándose primer obispo a Fray Pedro
Gómez Maraver.
En el interior del templo, se guardan celosamente unas «Santas Reliquias»
traídas de Roma en 1700, por el párroco y bachiller Francisco
Pintado de Cienfuegos, que corresponden al siglo XIH y contienen elementos
sagrados de la vida, pasión y muerte de Jesucristo, junto con los
huesos de otros Santos Mártires sacrificados en el Coliseo Romano
en la persecución Dioclesiana. En el interior de la base, están
gravados en latín todos los elementos que la integran. Veneradas
por los fieles el día primero de cada mes al final de cada misa.
Dentro de las cómodas de la sacristía encontramos: unas
sagradas vestiduras para el obispado «Compostelano», del siglo
XVI, 3 de los 5 ornamentos bordados en hilo de oro, en tisú, estilo
árabe; trabajo realizado por la madres «Jerónimas»
de Toledo, con bellos brocados y recamados sobre seda en doble trama;
regalo especial del Rey Carlos V. Y en el muro, se admira una bellísima
pintura al óleo, protegida por un marco de cedro, cuidadosamente
tallado; luce triste y afligida Nuestra Señora de los Dolores,
acompañada por unos ángeles que lloran. Obra del destacado
pintor mexicano José de Páez, (1720-1790) manifiesta el
sufrimiento de siete espadas encajadas en el pecho que significan las
profesías que se cumplieron durante su vida al lado de su hijo;
imagen que se colocaba en un altar una semana antes de la Semana Santa;
se llenaba de veladoras, velas y flores naturales.
Los
ornamentos, las Santas Reliquias, vasos sagrados y otros objetos de valor
de la iglesia; en muchas ocasiones se han salvado de caer en las manos
de saqueadores, siendo escondidas a tiempo en cuevas y casas de ranchos
lejanos a la ciudad; poniéndolas fuera del alcance de ese tipo
de personas, razón por la que se conservan hasta este tiempo.
Reposan en el interior del templo, los restos mortales de: Doña
Leonor de Arias «Condesa de Miravalles» dueña de la
mina del «Espíritu Santo» y de su segundo esposo Don
Bernardo de Balbuena, padre del obispo de Puerto Rico y destacado poeta
del siglo de oro, «Bernardo de Balbuena»,poeta épico
de la literatura española 1562-1627) llegó a esta ciudad
a la edad de 2 años en compañía de su padre, aquí
vivió gran parte de su vida, manifestando desde su infancia las
inquietudes poéticas y de grande escribió: «La grandesa
Mexicana» y «El Bernardo», en este curato, cuando fue
párroco de Compostela; actualmente, se sienten las vibraciones
de su voz sonora al entonar los salmos del «Canto Gregoriano»
para la celebración de «Semana Santa» y los bellos
sermones que dirigía a los presentes en el pulpito; cuando a él
le tocaba predicar en la festividad, los que asistían salían
muy contentos por la forma en que explicaba los preceptos religiosos.
En su función eclesiástica llegó ha ser: licenciado
en Filosofía, doctorado en Teología, abad de Jamaica y obispo
de Puerto Rico.
En el aire se percibe el llanto de un niño recién nacido,
que la familia Tello lo recibe con una alegría llena de amor, y
por las calles nos dejó las rizas y las huellas de sus sandalias
el Doctor y franciscano Antonio Tello, que escribe en Guadalajara la celebre
«Crónica Miscelánea de la Santa Provincia de Jalisco»;
y entre rezos y cantos sus restos reposan dentro del templo.
También llega a nuestros oídos, el eco constante de las
oraciones del sabio austriaco y sacerdote: «Ensebio Kino (1644-1711);
cuando vino a comprar mercancías con el capitán Otondo y
presurosos los arrieros cargaban las muías y las conducían
por los caminos que atravesaban los montes con el rumbo a la playa, para
llenar el barco de provisiones, antes de zarpar de Chacala y realizar
la expedición colonizadora y misionera por Sonora y Arizona. El
17 de enero de 1683 salieron
los navíos del puerto de Chacala, con el padre Kino, cosmógrafo
muy distinguido y notable matemático, acompañado del padre
Pedro Matías, ambos jesuitas.
Retumban las pisadas en la tarima de los gruesos zapatos, de aquella inquieta
niña; cuando en busca de consuelo entraba a la casa del SEÑOR,
para compartir los rezos y plegarias del «Ángelus»
y rosarios a los que se asistía la que posteriormente fue una destacada
educadora y poetisa «Rosa Navarro», llamada «La Sacerdotisa
de la Instrucción» (1850-1892), persona que al entregarse
a la labor educativa y social, fue admirada por sus adelantos metodológicos
en la enseñanza, dio tanto renombre a su tierra natal, que posteriormente
a su muerte acaecida al preparar un experimento sobre el techo de la escuela;
muchos edificios de instituciones educativas ostentaron orgullosas su
nombre.
En estos tiempos, en la bóveda del alto coro, se perciben las notas
de los acordes armonioso que brotan de las flautas del órgano tubular,
ejecutados por el talentoso músico de fama internacional «Ramón
Serratos» que siempre se sintió orgulloso de ser compostelense
y escribió música de alta calidad para piano a nivel internacional.
Ala edad de 11 años fue organista de la parroquia y logró
llegar ha ser, el Director de la Escuela Nacional de Música de
la Universidad Nacional Autónoma de México.
Orgullosos podemos decir, que en sus muros y bóvedas resuenan los
gritos e inquietudes llenas de alegría, de aquellos niños:
los hermanos «Guillermo y Gilberto Flores Muñoz», cuando
salían de la doctrina y no se aguantaban las ganas de jugar a las
escondidas y a los encantados en el atrio y la plaza de esta ciudad; llegando
a ser dos personalidades muy importante dentro de la política nacional
como: senador, diputados federal, gobernador, Secretario de Ganadería,
Y hasta precandidato a la Presidencia de la República.
Todas estas personas y otras que se escapan a mi memoria, dejaron su huella
muy profunda dentro de la historia de «Nuestra Real y Pontificia
Ciudad de Compostela».
Profr. Lucio González Robles
1.11. Llegada del Señor de la Misericordia
En 1540 al saber Nuño Beltrán de Guzmán, que la ciudad
se funda de nuevo en el» Valle del Coactlán,»(lugar
de serpientes) por el capitán Cristóbal de Oñate,
como capital del reino de la Nueva Galicia, con audiencia y obispado,(
1548-1560) manda hacer a la ciudad de Sevilla, por conducto de unos amigos
al escultor de la corte del reinado de Carlos V, (Alonso Berruguete) el
Cristo que había prometido para la catedral de Compostela y fue
trasladado en 1548 junto con los cinco ornamentos hechos en Toledo.
El Cristo fue traído, en una gran caja de madera, envuelto en mantas
blancas y protegido con hojas de árbol y zacate; llegó al
puerto de Chacala, haciendo travesía por el Océano Pacífico,
realizando escala en Manila Filipinas, (en el trayecto, el galeón
duraba un año).
El
Señor de La Misericordia: mide 172 Cm. de altura corporal y fue
traído como exvoto o milagro de Nuño de Guzmán, por
salvar su vida, celebrándose la fiesta el primero de Julio día
de «La Preciosa Sangre». «Al inicio del verano. llegó
al puerto de Chacala, en un galeón y transportado por tierra, sobre
una muía dentro de su inmensa caj a de madera a la ciudad de Compostela,
en la madrugada: muriendo el animal arrodillado al llegar con su pesada
carga, en la misa primera del alba, siendo enterrada a un lado de la puerta
principal, junto a una cruz misional de cantera».(lo dice la antigua
leyenda contada de padres a hijos).
El distinguido historiador Ing. Lancaster Jones, en una revista editada
sobre la Historia de Compostela, en el año de 1953, dice lo siguiente:
Ocupa el nicho principal del altar mayor, una bellísima escultura
de madera policromada que representa a Jesús crucificado en tamaño
natural y se venera con el nombre del Señor de la Misericordia.
Este cristo es sin duda el que regaló Nuño de Guzmán
para la antigua Compostela, ya que el Padre Fray Antonio Tello nos dice:
«Acabada de fundar la ciudad de Compostela, hizo edificar Nuño
de Guzmán una iglesia con titulo de apóstol Santiago, y
puso en su altar Mayor un crucifijo grande y una imagen de Nuestra Señora».
También el testimonio de Domingo Lázaro de Arregui en la
«Descripción de la Nueva Galicia», —Cuando ya
estaba casi por terminarse el actual templo de Compostela: dice así:«
y tienen en la iglesia de Compostela un crucifijo muy devoto, que lo trajo
Nuño de Guzmán, primer conquistador de este reino».
(Esto nos demuestra lo antiguo de la imagen y su presencia en Compostela)
Nota.-En 1995, llegó de visita con un hijo de la familia Pimienta
Inda, la Lic. en Contaduría: Pilar Ferrer, originaria de Santiago
de Compostela, España: radicaba en Guadalajara, temporalmente porque
estaba haciendo una especialidad en la Universidad. Su presencia en esta
ciudad se debió al deseo de conocer al «Señor de la
Misericordia»; y cuando estuvo frente a El dijo: «es casi
igual al cristo de la catedral de Santo Santiago, de mi tierra; que fue
hecho por el escultor de la corte y todos le tenemos bastante fe; siempre
en su capilla hay personas rezando con mucha devoción», en
aquel lugar se le llama el Cristo de Burgos.
-Muchos templos que se construyeron en el reino de «La Nueva Galicia»
en ese tiempo, colocaron en el altar principal cristos parecidos al «Señor
de la Misericordia» con otros nombres o igual: «Señor
del Perdón», «de los Rayos» «del Consuelo»
Etc. En los estados de Michoacán, Jalisco, Durango, Sinaloa, Zacatecas,
San Luís Potosí y otros.
2.06. Costumbres y tradiciones de los habitantes.
En Compostela, nacieron y permanecieron en cada uno de los habitantes,
varias costumbres y tradiciones; tanto de los españoles como de
las tribus establecidas en el Valle del Coactlan, el fenómeno se
realiza, producto del mestizaje cultural por encontrar nuevas alternativas
de vida para subsistir en el desarrollo histórico; donde comprometidos
luchan sin cesar por dominar las formas existentes de ver y consebir el
mundo.
En este ambiente, empezaron a surgir algunas reformas culturales en cada
ser, al enfrentar en estas tierras un nuevo destino provocado por el desarrollo:
cultural, económico y social de los habitantes.
En 1571 es fundado en la Ciudad de Compostela el Colegio para niñas
de Nuestra señora de los Remedios, por orden del Hernando Gómez
de Peña que, para su sostenimiento dedica el producto de una heredad
de cacao (López Medina,
1983:18.)
Esta es la tercera escuela antigua que se conozca para el actual Nayarit.
Tomado del libro Historia General de Compostela, de Francisco Samaniego.
P 27.
A continuación se mencionan algunas costumbres o tradiciones, unas
que existieron y otras que han permanecido hasta en los tiempos actuales,
sufriendo cambios constantes; modificándose al trasladarse por
el camino de los años.
— El amor que inculcan los padres a sus hijos por el trabajo, la
honradez y la lealtad.
—El gran respeto entre personas; manifestado al saludar, dándose
los buenos días o las buenas noches.
—Antiguamente existía por costumbre entre las personas del
pueblo, que cuando alguien moría, se le tendía en la cama,
para velarlo con sus cuatro velas y a la hora de llevárselo a la
iglesia antes del sepelio, se colocaba en la caja para trasladarlo; perduró
esta forma hasta los años de mil novecientos cuarenta y cinco.
En tiempos de epidemias nos dicen: que muriéndose y se lo llevaban
al Campo Santo, envuelto en un petate, lo trasladaban arriba de una carreta
jalada por un par de bueyes (no había cajas hechas se hacían
después de morir las personas).
—Ayudar a las personas necesitadas en los momentos que lo requieren.
—Las personas grandes, al recibir una mala noticia rezaban una oración
para que la información recibida no fuera tan mala o cierta Costumbre
que algunas personas la practican en la actualidad.
—Salir al campo en tiempos de lluvias, con la familia, para recolectar
frutos entre los arroyos y lomas de los cerros, donde se encuentran: agualamas,
anís, guayabitas agrias y nanchis.
—Llamar con repiques de campanas, en las conmemoraciones más
importantes de la iglesia.
—Como
algo muy especial, cada barrio sigue conservando un grupo de danzantes
para la peregrinación del Señor, y participa en las demás
peregrinaciones.
—Comer capirotada y guardar la vigilia en la cuaresma.
—A fines del mes de Septiembre y en Octubre, siguen trayendo «hualacamotes»
(raíz) de una guía silvestre, que se da en el cerro del
Carretón y de Buenavista; sirven par comérselos cocidos
con sal, algunas amas de casa hacen ciertas comidas con esta raíz.
—Invitar amigos y familiares a las bodas, quinceañeras, cumpleaños,
etc. y compartir la sabrosa comida con buenos tragos de vino y música.
—En la actualidad, cuando se lleva a enterrar a una persona, se
realiza «el rezo de las últimas oraciones» en la capilla
o a un lado de la excavación de la tumba, donde al ser colocada
la caja en el fondo del poso, (se acata la costumbre antigua) echan un
puño de tierra los familiares y dicen la fiase siguiente: «Que
el todo poderoso perdone tus pecados, porque polvo eres y en polvo te
convertirás».
—La alegría de los niños renace cuando llueve y las
calles crecen llenas de agua: los pequeños salen muy contentos
para charquear y mojarse, gozando de los chorros. Esta costumbre es viejísima,
se ha estado extinguiendo debido a que algunas personas sin consideración
tiran la basura a la creciente, en el final de la tormenta.
—En ésta ciudad sigue perdurando una costumbre que ha tenido
gran trascendencia en la vida social de los habitantes, es sentarse por
las tardes fuera de la puerta de su casa (en la banqueta) con su familia,
para platicar, escuchar cuentos, historias que saben las personas mayores
o jugar a la lotería con los hijos y vecinos, tejer o bordar servilletas.
—Una forma religiosa que perduró muchos años es la
del Viernes Santo fue; llevar a la iglesia los pianos para tocarle al
Santísimo, adornar el altar con manzanilla y colocar jaulas de
aves canoras para que le cantaran.
— Compostela siempre se ha caracterizado por tener gente limpia,
ordenada y educada.
—El 20 de septiembre de 1530, cayó una fuerte tormenta en
esta región,(ciclón de varios días)en la que hubo
inundaciones al norte del estado y Nuño de Guzmán, perdió
gran parte de su ejercito conquistador, formado de españoles e
indios. Es costumbre que a fines de septiembre y principio de octubre,
la gente espera la tormenta llamada «Cordonazo de San Francisco»
para que se vallan las lluvias y las golondrinas.
«Las Parteras», mujeres que por tradición se dedicaron
a recibir a los recién nacido, auxiliando a las mamas en el parto
y en la curación de los bebés con bebida y sobadas. En Compostela
desaparecen en los años ochentas con el control de los médicos
de la Secretaría de Salubridad. Estas «Señoras admirables»,
aparecen en la historia de la humanidad, siempre en los dolores del alumbramiento
y con un gran sentido humano.
—Existe la tradición de muchas personas, curarse con hierbas
medicinales, herencia de cada familia que con el paso de los años,
han seguido guardando como secreto el uso y conocimiento de ellas. (El
gordolobo con borraja para la tos, las cáscaras de guamúchil
para la diarrea o la estopa de coco, la yervabuena para el dolor de estomago,
Etc.
—Todavía en estos tiempos, se conserva la fabricación
de «piconas» orgullo y símbolo de compostelenses, por
saborear este delicioso pan traído en la conquista, a la llegada
de los españoles.
—Comer carne con chile ya sea en la mañana o en medio día,
acompañada de atole blanco. Costumbre que en muchas familias se
perdió.
—Ayudar y visitar a los enfermos, es una costumbre de mucho arraigo
familiar, que se da entre amigos, familiares y vecinos.
—Era
un estilo de construcción que en cada casa tenían una «alacena»
empotrada en la pared, para guardar comestibles y un zarzo colgado en
la cocina para colocar ciertos alimentos que no estuvieran al alcance
de las ratas:(queso, longaniza, cecina etc.). Era un tejido de juncos
que forma una superficie plana, con cuatro tirantes en las esquinas para
colgar de las vigas; estos, desaparecieron cunado llega el refrigerador.
—Acompañarse en los velorios y entierros de amigos y familiares
para brindarse apoyo moral, llenándose hasta dos cuadras de personas
en el cortejo fúnebre.
—Rezar los novenarios de familiares y amigos.
—Al empezar a trabajar las personas mayores, pronunciaban el siguiente
dicho:»como dijo el Señor a su buen trabajador hay que santiguarnos
antes de empezar la labor».
—En tiempos de lluvias, muchas personas recoman los campos, para
traer manojos de «Santa María»; planta que servía
para «sahumar» las casas en la noche y auyentar los zancudos.
3.01.
La peste empieza a cobrar vidas.
Corre el tiempo... dejando dicha, progreso y tranquilidad; llegando hasta
el mes de marzo del año de 1847, cuando el gozo de todos los habitantes
quedó suspendido en la incertidumbre al presentarse la peste con
su manto mortífero, enfermedad llamada por los personas que vivían
en este lugar «Fiebre Viribio» o «Cólera Morbus»
azotando a varias familias de Compostela y de pueblos circunvecinos; esta
enfermedad, hizo estragos hasta los tres primeros meses del año
de 18 51 (esta nota fue tomada de los libros de entierros de la parroquia
de los años correspondientes, donde se registraban los muertos
que fueron sepultados en el campo santo).
Las madres y padres de familia, angustiados por la presencia de esta epidemia
que empezó atacar a sus hijos pequeños y jóvenes
en unas casas y en otras todos los integrantes de las viviendas no hallaban
que hacer.
Los afligidos padres, acudían desesperados a la iglesia para pedirle
a los santos de su devoción y al Señor de la Misericordia,
protegieran con su bondad la vida de sus seres queridos, pidiéndoles
de rodillas. Los que no padecían este mal, temerosos esperaban
el contagio porque el padecimiento era incurable. Muchos de ellos morían
por tener altas temperaturas, vómitos y diarreas; durante mas de
tres años, esta enfermedad permaneció cobrando vidas y mantuvo
en luto permanente a las familias de Compostela.
Durante este tiempo, en la misa primera de cada día y en otras,
la presencia de los fieles se manifestaban llenos de dolor y angustia;
todos sentían la necesidad de pedirle a Dios su auxilio a través
de su hijo para que retirara este mal que les estaba-acabando la vida
a sus seres mas queridos.
La angustia se propagó en todos los habitantes de Compostela y
pueblos circunvecinos, cuando se dieron cuenta . . . Que sus parientes
se estaban contagiando mas día a día y morían sin
encontrar un remedio eficaz que pudiera controlarlo o curarlo. Muchos
difuntos en este tiempo no fueron velados, inmediatamente de ser considerados
muertos, se les enterraba.
Las cruces de ceniza, aumentaron en las casas, éstas eran formadas
al sacar el cuerpo donde había sido velado el difunto. En los pisos
de ladrillos o de tierra quedaba la marca de la cruz como símbolo
cristiano de que «polvo eres y en polvo te convertirás
3.02.
La angustia y la desesperación de los habitantes
La muerte era inevitable, la ciudad se sacudía abatida por la presencia
«del cólera», muchos decían todo esta perdido,
solamente un milagro podría salvarnos, la desesperación
de muchos habitantes de este pueblo fue aterradora; porque la peste azotó
muy fuerte a las familias en los meses de septiembre, octubre y parte
de noviembre de 1850; los entierros fueron mas constantes y el llanto
triste de mujeres y hombres anunciaba, la llegada de la muerte al expirar
un elemento en la familia.
A fines del mes de octubre de 1850, el párroco Calixto Aldrete,
al ver la feligresía desesperada por la muerte de muchos enfermos
entre ellos: niños, jóvenes y adultos; «Un día
después del rosario, se puso a orar para pedir por los enfermos
e implorar la misericordia de Dios, para que lo iluminara como poder ayudar
y consolar la tristeza que embargaba desde hace tres años a todos
sus parroquianos. Durante varias horas, el padre se arrodillo frente a
la imagen del «Señor de la Misericordia», suplicante
le pidió: le ayudara en este momento tan difícil que estaban
pasando; cuando de pronto... sintió que alguien se acercó
y le dijo: «saca
al señor y paséalo por las calles.» El señor
cura, muy contento y agradecido con Dios, se fue a dormir esa noche, por
haber encontrado la respuesta a su problema.
3.06. La procesión por las calles.
Acomodado el Señor en la base, se inicia la procesión por
las calles, estando al cuidado de muchos señores y jóvenes,
que gustosos realizaron su comisión; las niñas vestidas
de blanco, regaban pétalos de flores al paso del Señor,
los monaguillos llevaban la cruz y los ciriales adelante, y las campanas
de la iglesia repicaron todo el trayecto de la procesión hasta
llegar a la plaza y subirlo al kiosco; donde los enfermos esperaban acompañados
de sus familiares y sostenían velas encendidas a un lado del enfermo
que estaba acostado en el suelo sobre petates o costales con cobijas,
pidiendo al Señor ser salvados de esta enfermedad.
3.07. El milagro en la plaza
En estos momentos, el señor cura empezó a rezar en voz alta,
arrodillado, para pedir a Dios los salvara de esta terrible peste que
estaban padeciendo y todos los presentes repetían la petición.
La plaza estaba llena de personas y los enfermos en un acto de contrición
también hacían los mismo, se comprometieron a celebrarle
la fiesta cada año si eran bendecidos con este milagro.
La petición no se hizo esperar, al término de los rezos
y cánticos e iniciar la procesión para dejar al Cristo en
la iglesia, la gente lo seguía con mucho fervor hasta subirlo al
nicho, lugar donde siempre había permanecido. Al salir del templo
las personas que estuvieron presentes se dieron cuenta de que algunos
enfermos ya no sentían los síntomas y caminando con asombro
se fueron a sus casas, otros se sentían mejor. Tres meses después,
no se supo de ningún otro enfermo que hubiera muerto en Compostela
de esta enfermedad, ni en los pueblos aledaños a la parroquia
3.09.
Juramento de vasallaje
Juramento de «vasallaje al Señor de la Misericordia»
que debe recitarse el primer viernes de diciembre en todos lo hogares
de la parroquia.
¡¡ Señor de la Misericordia U, radiantes de jubilo,
como fieles vasallos venirnos hoy a postrarnos al pie de tu trono y gozosos
te proclamamos a la faz del mundo, rey inmortal de la parroquia de Compostela,
y acatamos tu soberanía sobre todos los pueblos.
Queremos coronarte con una diadema de corazones y poner en tus manos el
cetro de un poder absoluto, para que rijas y gobiernes a tu pueblo amado.
Por tanto, ¡oh gran señor amabilísimo!, esta parroquia
que tiene hambre y sed de justicia y que se ampara en tu celestial realeza
te prometemos entronizar tu imagen sacratísima en todos sus hogares,
pobres o ricos y rendirte el homenaje que mereces, reconociendo tus derechos
santísimos no solo en la parroquia enteramente tuya, sino sobre
todos los pueblos del orbe.
Y, puesto que nuestros antepasados al entronizarte en la parroquia, en
sus hogares y en sus corazones, juraron celebrar cada año esta
fiesta del primer viernes de diciembre, cuando concediste a tu pueblo
amado el estupendo favor de librarlo de la peste mortífera del
Cólera Morbus. ¡Señor de la Misericordia
con explosiones de cariño, con apoteosis de júbilo y de
amorte decimos: acércate a los tuyos, estrecha a tus hijo, recibe
de su mano la diadema de corazones que en homenaje público te ofrecen.
Adelántate triunfante en esta ferviente congregación de
hermanos...no borres las heridas de tus pies ni la de tus manos...deja
ensangrentada tu cabeza ..deja abierta la profunda y celestial herida
de tu pecho.. .así rey crucificado, así... cubierto con
esa púrpura de amor y con la túnica de todos los oprobios...sin
transfigurarte, recibe el hosanna glorioso al proclamar públicamente
la fe católica que tu nos enseñaste y emitir el juramento
que nuestro mayores hicieron. Por lo tanto, con profunda convicción
y fervor, hacemos la profesión de fe que nos enseñaste por
medio de tus apóstoles.
De pie; recemos en alta voz:
Creo en Dios padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, y en
Jesucristo, su único hijo, señor nuestro, que fue concebido
por obra del Espíritu Santo, nació de Santa María
Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado,
muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día
resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está
sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; desde allí ha
de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu
Santo; la santa iglesia católica, la comunión de los santos;
el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y
la vida eterna, amen.
Postrados de rodillas ante el Señor de la Misericordia hagamos
el siguiente juramento:
«En presencia de Dios, de la Inmaculada Virgen María, de
nuestro excelso patrón Santo Santiago y de todos los santos y los
Ángeles del cielo, a la faz del mundo y en tu presencia juramos
seguir celebrando cada año, tu fiesta del primer viernes de diciembre,
que te prometieron nuestros padres y te reconocemos ¡Señor
de la Misericordia!, como el único soberano de la parroquia de
Compostela.
Éste juramento, fue rescatado por el señor cura Salvador
B.
Casillas,(1938-1992) al encontrar unos documentos en la iglesia y la costumbre
piadosa de las personas que recordaban la petición verbal hecha
al señor cada año el día de la fiesta, junto con
los anteriores párrocos.
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